Entrevista a Alberto Martí, presidente de la entidad.
Por ANGEL VARELA.
Entrevistar a Alberto Martí es como pintar un retrato de Lugrís. Es historia viva del periodismo gallego y, por ende, uno de los mejores conocedores de su realidad. Tras el fallecimiento de su gran amigo Fernando Suárez, que durante setenta años fue el corazón de la Cocina Económica, la junta de gobierno le obligó a convertirse en presidente y rostro público de una institución sin la que no se entendería A Coruña. Notario de los principales acontecimientos de la ciudad, Alberto es a sus 88 años un manantial de vivencias de las que en este texto desgrana algunas de las referidas al pasado, presente y futuro de la Cocina Económica.
-¿Cómo se convierte en presidente de la Cocina Económica?
-Hace sesenta años que tengo mis primeros recuerdos de la institución. Al principio venía debido a mi trabajo en La Voz, aunque por aquel entonces ya era amigo de Fernando Suárez, una persona extraordinaria en su manera de ser. Era muy modesto y todo lo hacía por los demás. Al principio hacía mis fotos y me marchaba, pero poco a poco me fui metiendo, y así hasta que me preguntaron si quería ser presidente tras el fallecimiento de Fernando. Al principio no quería, pero una de mis hijas me convenció diciéndome que, si me lo habían pedido, tenía la obligación de aceptar el cargo, ya que si todo el mundo se niega a este tipo de cosas, no habría nadie que atendiese a la gente necesitada.
-Usted además fue el promotor del merecido reconocimiento que desde el Gobierno español le otorgaron a Fernando Suárez.
-En 1997 comencé a visitar a autoridades en la ciudad para que este hombre tuviese el homenaje que se merecía. Finalmente le concedieron la Cruz de plata a la solidaridad civil, que le impuso la reina Sofía en Madrid.
-¿Cómo ha cambiado el perfil de los usuarios desde que usted empezó a colaborar con la Cocina Económica hasta la actualidad?
-Antes había una mayoría de personas mayores, sobre todo mujeres. Incluso había algunas que traían a sus hijos con ellas a la Cocina Económica. Eran todos gallegos y solía ser gente que pedía por la ciudad. Ahora, sin embargo, vienen muchos extranjeros. El perfil del usuario ha cambiado totalmente. Ahora incluso se hacen menús especiales para musulmanes. La entidad también se ocupa de recoger la correspondencia y guardar los medicamentos del que lo pide.
Fuente: La Voz de Galicia (Domingo, 6-Junio-2010) |